La adaptación y la mitigación son categorías dentro de la planificación de las inversiones estatales y el enfrentamiento al cambio climático. En particular la adaptación, recibe atención priorizada en las asignaciones financieras del Estado. No obstante, no se cuenta aún con una metodología para determinar con más precisión las necesidades en adaptación y mitigación, y tampoco las correspondientes medidas más costo efectivas. Respecto a la adaptación, donde estas estimaciones resultan más complejas, se evalúa preferentemente el costo de soluciones naturales, a partir de la línea basada en ecosistemas, y el reconocimiento de los bienes y servicios ambientales. Respecto a la mitigación, se reconoce la necesidad de un financiamiento que supera los cuatro (4) mil millones para alcanzar las metas propuestas en la NDC.
El país ha priorizado las medidas de enfrentamiento al cambio climático, de manera que anualmente se jerarquizan recursos del presupuesto para estos fines. También son parte de la estrategia de financiamiento:
- La inversión extranjera, en la cual se sostienen una parte importante de las metas de energía.
- La aplicación a fondos internacionales.
- El mayor empleo de instrumentos económicos y financieros (créditos, aranceles, mecanismos fiscales).
Al mismo tiempo, se comienza a trabajar en la promoción del concepto de inversiones verdes, de modo que los recursos financieros recibidos por cualquier vía (y no solo en la financiación climática), consideren financiar condiciones y necesidades para la adaptación y mitigación en el país.
Cuba utiliza su sistema interno para financiar estrategias de cambio climático. Cuenta con un “Comité Interinstitucional del Fondo Verde para el Clima”, coordinado por el Banco Central de Cuba e integrado además por los Ministerios de Economía y Planificación, Finanzas, Comercio Exterior y Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que analiza estrategias de financiación climática y evalúa y aprueba proyectos para la implementación a nivel nacional o en el territorio