Panorama de las Contribuciones Determinadas a nivel nacional en América Latina y el Caribe 2019: Avances para el cumplimiento del Acuerdo de París
Información de los países actualizada al año 2014
La publicación es de noviembre del 2019
Supuestos
En esta sección se presenta un ejercicio para cuantificar el esfuerzo de mitigación al que se ha comprometido América Latina y el Caribe y medir la brecha con relación a la meta climática establecida en el Acuerdo de París. Se considera un escenario inercial, o business as usual (BAU), para la proyección de emisiones y se compara dicho escenario con cuatro escenarios alternativos: dos se construyen cuantificando los compromisos nacionales de mitigación establecidos en las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN), aquellos incondicionales y los que están condicionados al apoyo financiero y técnico, mientras que el tercer y el cuarto escenario incorporan sendas de emisiones compatibles con la meta global de 2 °C y 1,5 °C, respectivamente. De esta forma se puede comparar la velocidad de descarbonización tendencial con relación a los compromisos y con la velocidad anual de descarbonización requerida por las metas, así como cuantificar la brecha absoluta de emisiones.
El aumento de las emisiones de GEI está muy ligado al crecimiento económico y a la demanda de electricidad, traslados, producción, alimentos y demás, actividades que consumen insumos de energía fósil, y algunos procesos que aumentan la deforestación para abrir paso a la urbanización y al incremento de la frontera agrícola y de pasturas para ganado (véase el gráfico III.4).

La evolución de las emisiones de GEI en América Latina y el Caribe da cuenta de una estrecha relación con el estilo de desarrollo, esto es, las emisiones de CO2e aumentaron a una tasa promedio del 1,9% entre 1990 y 2005, mientras que la economía creció un 2,9% (véase el gráfico III.5). Asimismo, en el período 2005-2014 se observa que las emisiones de GEI de la región cayeron un 1,42%, mientras que la economía presentó un crecimiento del 3,38%. Esto se debe, principalmente, a la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación.

Por efecto del cambio estructural, del cambio tecnológico y de la composición de la matriz eléctrica, no obstante, la intensidad carbónica del PIB —o la cantidad de emisiones producidas por unidad de PIB— en la región se ha reducido en comparación con los niveles de 1990. Hay un desacople entre la economía y las emisiones. En 1990 la región emitía alrededor de 1,2 kg de emisiones por cada dólar producido y en 2014 la intensidad carbónica se había reducido a 0,7 kg por dólar (constantes de 2010). Esto significó un descenso anual promedio del 2,4% entre 1990 y 2014. La caída de las emisiones de GEI por cambio de uso del suelo fue notable (véase el gráfico III.6).

Para evaluar el cumplimiento de las CDN, en este documento se compara la velocidad anual observada de descarbonización del PIB con la velocidad de descarbonización anual necesaria para cumplir con los objetivos hacia 2030 bajo distintos escenarios. Para esto se requiere conocer el nivel de emisiones esperadas, el crecimiento del PIB y la tasa de descarbonización. Para relacionar estas variables, el nivel de emisiones se recoge en la siguiente ecuación(1):
GEIit = αit * yit
donde GEIt representa las emisiones de GEI, αt representa el monto de emisiones por unidad de PIB producido o intensidad carbónica de la economía, e yt representa el PIB. Los subíndices i y t representan el país i en el año t. De esta manera es posible proyectar el comportamiento de las emisiones de GEI asumiendo hipótesis sobre el dinamismo económico y la intensidad carbónica de cada país. El uso de tasas de crecimiento es útil para el monitoreo de las tasas de descarbonización necesarias y requiere reexpresar la ecuación (1) mediante incrementos, como se muestra en la ecuación (2):
ΔGEIit ≈ Δαit + Δyit
donde Δ representa el cambio porcentual anual de las variables. La tasa de crecimiento de las emisiones equivale a la suma de las tasas de crecimiento de la intensidad carbónica y del PIB. Así, en ausencia de un proceso de desacople de la economía ( Δαit = 0), las emisiones crecerán a la misma velocidad que el PIB y si se desea mantener un alto crecimiento de la economía y al mismo tiempo reducir las emisiones, es necesario disminuir la intensidad carbónica de la economía (Δαit < 0).
La ecuación (2) se utiliza para estimar un escenario inercial (BAU), haciendo supuestos sobre la evolución del PIB y la intensidad carbónica para cada país, y posteriormente se agregan los resultados para obtener un resultado regional. Para construir el escenario inercial en este ejercicio se supone que tanto el PIB como la intensidad carbónica de la economía mantendrán su dinámica histórica de 1990 a 2014.
La CDN fija escenarios según el tipo de meta establecida por los países
(incondicional o condicional):
- En aquellos países que establecieron una reducción porcentual respecto de un escenario inercial, dicha reducción se aplica al escenario BAU calculado en este ejercicio;
- En aquellos países que presentan una meta de reducción absoluta se estima la reducción propuesta con respecto al año base especificado en cada CDN;
- Para aquellos países con una meta de reducción de la intensidad carbónica de la economía se calculó la intensidad carbónica objetivo a 2030 y con la estimación del PIB realizada para el BAU se estimó el nivel de emisiones, y
- Los escenarios ajustados a las metas de 2 °C y 1,5 °C se calcularon como una reducción absoluta del 25% y del 45%, respectivamente, con respecto a las emisiones de 2010 (IPCC, 2018).
Para agregar los compromisos de reducción establecidos por los países
de la región se homologaron los diferentes tipos de compromisos (reducción con respecto al BAU, reducción absoluta y reducción de intensidad carbónica) y los horizontes temporales (2025 y 2030) para generar un escenario BAU a 2030.
Los escenarios incondicional y condicional están calculados estableciendo la meta de reducción para los sectores incluidos en los compromisos y posteriormente se agregaron los sectores no incluidos, para los cuales se asumió una tasa de crecimiento igual al BAU. Para los países con emisiones negativas por cambio de uso del suelo y silvicultura estas se mantuvieron constantes hasta 2030. Los datos básicos se presentan en el cuadro III.1.

